En esta primera entrada de mi
blog quiero hacer referencia a cómo introducir las nuevas tecnologías, las TIC, en educación además de sus
repercusiones.
En primer lugar creo que debemos
ser conscientes del contexto y de la sociedad en la que vivimos actualmente. Es
un hecho que la sociedad ha ido cambiando a una velocidad extraordinariamente
rápida por lo que se refiere a la tecnología. Por ejemplo, en la escuela
tradicional se enseñaba a escribir y a leer (este era uno de los principales
objetivos) además de aprender por memorización, de aquí proviene el lema “La letra con sangre entra”. Hoy en día
tenemos establecida una educación democrática, dónde cada alumno tiene su
propio ritmo y sus necesidades. Poco a poco los estudiantes han ido adquiriendo
un mayor protagonismo hasta llegar a ser el protagonista de su propio
aprendizaje, pero en esta entrada me quiero centrar en la introducción de las
TIC en la educación, que es lo que estamos viviendo hoy en día.
Hoy por hoy en la mayoría de
centros educativos ya podemos encontrar proyectores, pizarras digitales y
ordenadores portátiles para los alumnos. Como todo en esta vida, esto tiene sus
ventajas y sus desventajas.
Por una parte y bajo mi punto de
vista, este es un gran avance para los niños y niñas, ya que son el futuro de nuestro país y vivimos en una
sociedad de avances constantes tecnológicos. Por este motivo considero que los
estudiantes deben estar formados y adquirir las competencias y habilidades
necesarias para poder dominar estos avances y poder desenvolverse con soltura
en cualquier ámbito. Además,
los estudiantes pueden formarse y aprender del ordenador y a través de éste. Es mucho más
dinámico estudiar con un programa o software educativo adecuado a las capacidades de los alumnos, por ejemplo, que leer
un libro y tener que aprenderse la lección sin ningún otro tipo de aliciente.
Eso sí, antes de nada creo que los docentes tienen que estar formados adecuadamente para poder impartir las
clases con pizarras electrónicas, por ejemplo, o con PowerPoint en vez de con
libros que se hacen aburridos y de poco interés para el alumnado. De esta manera se puede conseguir una integración de las TIC, siempre y cuando haya una implicación por parte del profesorado para adquirir nuevos roles y nuevos conocimientos tanto tecnológicos, pedagógicos como conocimiento del contenido (modelo TPACK).
Por otra parte, existe la
posibilidad de que los estudiantes pierdan la costumbre de escribir con lo que se perdería la caligrafía en la
que tanto hincapié ha puesto la educación, además de incrementar el
individualismo y que como dice Cabero en su artículo “Educación 2.0. ¿Marca, moda o nueva visión de la educación?”, la
figura del maestro ya no tiene tanta autoridad como hace algunos años e incluso
se poder llegar a pensar que si algún tipo de información no aparece en
Internet, esta no es válida o correcta. Cabero también habla de la educación 2.0 en la que los alumnos a través de Internet ya no solo son espectadores y consumidores sino que ellos también pueden crear, modificar y compartir su propio material multimedia.
De este debate me gustaría
destacar los conceptos, que fueron acuñados por Marc Prensky, de nativo
digital e inmigrante digital. Los primeros han nacido ya en una sociedad de
la tecnología y prácticamente desde pequeñitos han podido ver la tele, jugar
con alguna consola, hablar por teléfono móvil e incluso utilizar el ordenador.
En contra, los inmigrantes digitales son personas que han visto cómo ha
cambiado la sociedad y han tenido que aprender (algunos de ellos) a utilizar
las nuevas tecnologías. Obviamente a estos segundos les ha costado más
adaptarse y de aquí hay diversas opiniones sobre el tema tratado.
En mi opinión, la nueva tecnología se tiene que ir introduciendo paulatinamente en la educación, especialmente cuando hablamos de los más
pequeños ya que es un gran cambio para ellos pero por otra parte, son como
esponjas que absorben todo lo pueden. De
esta manera, por ejemplo, un día se puede explicar que a partir de ese momento
en vez de pizarra normal tendrán una digital, otro día se les puede explicar una
lección con un PowerPoint y poco a poco,
los alumnos pueden empezar a hacer actividades siempre dirigidas por el docente
y a buscar información con ordenadores. Opino que es posible y necesario
encontrar un equilibro entre escribir con ordenador y a mano, es decir, lo
tradicional y lo nuevo puede coexistir y sacar el mayor beneficio posible para
que los aprendizajes sean significativos, es decir, duraderos y que se puedan
aplicar en la vida diaria de estos alumnos.
A modo de conclusión y
centrándome en el uso de los ordenadores, creo que pueden transformar la
educación en la manera de impartir las clases, de cómo estudian los alumnos y
en su manera de buscar información o realizar actividades, ya que se pueden usar como recurso didáctico, como instrumento de aprendizaje, como recurso para la organización escolar y también para el desarrollo comunitario. Con estos aparatos los alumnos se motivan más
y más si se tratan de actividades dinámicas donde el estudiante sea el
protagonista y donde el maestro pasa a ser un guía. El docente puede plantear
actividades (de búsqueda de información, juegos didácticos, presentaciones con
pc…) para introducir los ordenadores en
la escuela. De hecho, en muchos centros educativos éstos ya forman parte del
día a día de los estudiantes.