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jueves, 9 de enero de 2014

Las TIC en los procesos educativos

Es un hecho que los docentes deben tener unas competencias y habilidades adquiridas. Esto conlleva un gran esfuerzo puesto que los maestros se tienen que implicar tanto cognitiva como emocionalmente. En concreto me centraré en las competencias digitales que los docentes deben adquirir para que puedan enseñar y que sus alumnos aprendan con y mediante estas nuevas tecnologías. Estas competencias, junto con la constante formación del profesor y el análisis de su propia práctica educativa y del proceso de enseñanza-aprendizaje, forman parte del desarrollo profesional docente (DPD); con el objetivo de optimizar los resultados de aprendizaje de los estudiantes.

Podemos reconocer diversas fases en el proceso de adquisición de estas competencias digitales: la primera es la adquisición en la de que se aprende un uso básico de la tecnología, la segunda fase es la de adopción en la que los profesores usan los ordenadores para hacer lo mismo que hacían sin estos aparatos; la tercera se conoce como la fase de adaptación, donde ya se integra el ordenador aumentando su productividad; la cuarta es la de apropiación en la que se es experimentan nuevas maneras de trabajar didácticamente utilizando la tecnología y por último, la fase de innovación.

A su vez, encontramos dos enfoques opuestos. Por una parte, tenemos la perspectiva cognitivista que se fundamente en la metáfora del aprendizaje como adquisición de información y considera que el conocimiento “reside” en la cabeza de los profesores. Por lo tanto, se considera que el conocimiento lo debe transferir un “experto” mediante cursos, talleres, etc. en el que los maestros pasarían a ser alumnos que adquieren conocimientos y deben  utilizarlo en sus prácticas como docentes. Sin embargo y como dice Wideman, es evidente que este método tradicional de formación del profesorado es escasamente efectivo. Por el contrario, tenemos  el enfoque socio-cultural del aprendizaje que tiene como metáfora el “aprendizaje como participación” y considera el conocimiento profesional, conocimiento en práctica, fundamentado en la actividad profesional de una forma activa. Además no puede ser totalmente expresado, sino creado por los docentes en el contexto de su propia práctica. Por lo que el conocimiento no reside en la cabeza de los maestros ni lo enseña un experto, sino que aprenden unos de otros y la resolución de conflictos se realiza de manera conjunta. Esto junto con el trabajo, el diálogo y el intercambio de ideas puede ayudar en el proceso de desarrollo.

Otro concepto que debe ser mencionado es el PLE (Personal Learning Enviroment), es decir, el entorno personal de aprendizaje. Como el mismo nombre indica es el entorno, el contexto y las personas que forman parte del propio aprendizaje de cada individuo. Se puede definir como el conjunto de herramienta, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza para aprender. En este proceso intervienen los procesos de leer, reflexionar y compartir, por lo tanto un PLE requiere estrategias y habilidades de lectura, de reflexión y de relación para interactuar con otras personas de las que aprendemos. La tecnología y en especial, Internet tiene una gran importancia en el aprendizaje de cada individuo. Ya sabemos que vivimos en una sociedad tecnológica de la información y comunicación, por lo que mediante el ordenado y una gran cantidad de páginas webs podemos leer, aprender, compartir experiencias y conocimiento a través de blogs o wikis, por ejemplo, e interactuar con  otras personas mediante redes sociales. Así podemos encontrar “comunidades en práctica” (término acuñado por Wenger) que se refiere a la comunidad que actúa como currículum vivo para el aprendiz, se puede aprender además de intercambiar conocimientos a la vez que se puede aprender, leer y da lugar a la reflexión.

Con todos estos avances, los roles del profesorado han ido cambiando. Según Mercè Gisbert los nuevos roles de los maestros son: consultor de información, colaborador en grupo, trabajador solitario, facilitador del aprendizaje, desarrollador de cursos y materiales, y supervisor académico. Por otra parte, Julio Cabrero se encarga de indicar las capacidades del alumno que son los siguientes: análisis y síntesis, aplicar conocimientos, resolución de problemas, capacidad de aprender, trabajar en equipo, habilidades interpersonales, planificación y gestión del tiempo, adaptarse a las nuevas situaciones, creatividad y conocimientos sobre el área  estudio.  Como podemos observar, con el cambio de la sociedad y los avances tecnológicos, en el ámbito educativo también se producen cambios.